El realizador chileno Pablo Larraín trajo al Festival de San Sebastián «Mis muertos tristes», una miniserie sobre una mujer que ve y habla con los muertos en una zona empobrecida de Buenos Aires, que entró a competir este lunes por la Concha de Oro.
La producción, presentada en formato de largometraje para el festival, marca el regreso a América Latina para Larraín. En los últimos años, el realizador ha dirigido cintas en inglés, y está basada en los cuentos de la escritora argentina Mariana Enríquez, quien concibió el guion junto al director.
«Mis muertos tristes» es la historia de Ema, una médico recién jubilada interpretada por la argentina Mercedes Morán que puede conversar con los muertos, incluida su recién fallecida madre, con la que vive.
La llegada desde Estados Unidos de su hermana (Alejandra Flechner), su cuñado y su sobrina, quien aparentemente también tiene el don de su tía, desencadena una serie de acontecimientos ambientados en una zona empobrecida de Buenos Aires, donde la violencia crece y los habitantes se organizan para protegerse.

